jueves, 26 de marzo de 2015

Agora a diario y Venas del Sur repudian la agresión sufrida por Hebe de Bonafini




Agora a diario y Venas del Sur repudian la agresión sufrida por  Hebe de Bonafini al quemarse un muñeco con su figura. Les comunicamos a los responsables de la agrupaciónHIJOS de La Plata, quienes se responsabilizaron por el hecho, que: 1) La políticas sobre  DDHH del gobierno actual son contrarias y superan a las políticas de gobiernos democráticos anteriores que impulsaron  y votaron leyes de “punto final” y “obediencia debida” y posteriormente “indulto”. 2) Todo acto simbólico como quemar una figura, es un relato que tiene su co-relato en otras figuras que representan “acción” real y tiene consecuencias éticas y políticas. ¿Los  recordaremos  por asociación a Herminio Iglesias o a quienes quemaban las urnas en la Catamarca de Barrionuevo por no ir mas atrás y recordar a Bruno (Giordano). Cuidado con lo simbólico en algún momento se realiza en la política ¿sino para qué las banderas que Uds. aguantan? ¿no aguantan los trapos que los representan? Como consecuencia, hoy, se los encuentra a Uds elogiados en las “cloacas” de lectores del diario La Nación y seguramente se encuentren, a raíz de esta acción, mas cerca de los que piensan que la política de DDHH es un curro. Además les recordamos que son las acciones políticas, de izquierda o de derecha y no los colores o los sellos.




martes, 17 de marzo de 2015

Golpes


opinión. Agora...a diario 17/03/2015


Edgardo Pablo Bergna
Maximiliano Basilio Cladakis

   El 24 de marzo de 1976 advino el golpe de Estado que dio inicio a la dictadura más sangrienta que atravesó la historia argentina. En unos días se conmemorará dicho acontecimiento, nefasto, atroz, casi innominable. “Conmemorar”, un verbo complejo, sutil, que no se agota en el simple “recuerdo”, el cual, a veces, puede presentarse como imagen estática de un pasado ya agotado. Por el contrario, “conmemorar” es un acto de compromiso con el pasado, pero también con el presente y con el futuro.

    Conmemorar el golpe de Estado de 1976 nos obliga a pensar el presente, a tomar posición con respecto a nuestro tiempo. Y nuestro tiempo se tiñe de ese pasado que, constantemente, amenaza con volverse nuevamente una realidad efectiva. El pasado no está “cerrado”, el pasado es una posibilidad presente, el pasado puede ser presente.  El futuro puede ser el pasado.

   La situación actual de Argentina, y, también, de América Latina nos devela la posibilidad de ese regreso, quizás con formas distintas, más discretas, donde no se trate de tanques de guerra recorriendo las calles, ni de un general arrebatando el sillón de la Casa de Gobierno. Sin embargo, nos encontramos frente a la posibilidad de un nuevo golpe de Estado. Los militares, en última instancia, no fueron más que repugnantes medios para que las clases dominantes impusieran a sangre y fuego un proyecto de país que las entronizará definitivamente como amos indiscutibles de los destinos colectivos.   

    La última dictadura fue una dictadura cívico-militar. Si bien, la parte militar de esa dictadura está siendo juzgada y condenada, y sus nombres han caído en el descredito general, los ejecutores civiles siguen activos. Grandes empresarios, oligopolios mediáticos, los tradicionales exportadores terratenientes,  ligados a los intereses de las principales potencias bélicas y económicas que rigen el mundo, continúan siendo el poder real en la Argentina. Frente a ellos, sólo se alza el poder político encarnado en  los gobiernos nacional-populares. Derribar a estos gobiernos es el objetivo del poder real para volver nuevamente a poseer la hegemonía absoluta sobre nuestros pueblos.

   La derecha está atacando hoy. El golpismo nos está atravesando hoy, no de manera espectacular como unos años atrás, lo está haciendo rizomaticamente. La derecha que no se dice como tal, que se camufla en periodistas autodenominados independientes, en un poder judicial que se presenta como guardián sagrado de los valores cívicos y republicanos, en apacibles ciudadanos autoconvocados a manifestaciones organizadas en pos del oxímoron de pedir Justicia para la Justicia, en gremios combativos contra el Estado y, a la vez,  sicarios de las patronales, en agrupaciones y partidos progresistas y de  supuesta izquierda que reivindican las reinvindicaciones de los más poderosos. La entente golpista aparece difusa, como si nada las entrelazará. Sin embargo, más allá de todo rizoma, constituyen una unidad totalizadora cuya finalidad es la misma.

   Y esto no ocurre sólo en la Argentina. América Latina está siendo atravesada por el golpismo. Venezuela, Brasil, Chile, son ejemplos de ello. Y no es casual ni novedoso: América Latina, como sostenía Abelardo Ramos, es una única nación. Siempre ha sido así y siempre lo será, la lucha por la Emancipación y la Igualdad es una lucha continental, y los enemigos de esa lucha son los mismos en cada una de las “patrias chicas”. A Pinochet le siguió Videla, el intento de golpe contra el gobierno de Nicolás Maduro es en paralelo al intento de golpe contra el gobierno de Cristina Fernández.  

   Conmemorar el 24 de marzo de 1976 implica, pues, necesariamente situarnos en el momento actual que atraviesan nuestros pueblos, definirse en esa situación, para que la tragedia no se transforme en farsa.  En esa fecha marcada en rojo, las rizomáticas voces golpistas tomarán distintas posiciones, los menos, dirán que lo que se inicio ese día fue mejor que lo que sucede hoy susurrando, por lo bajo, el apotegma: “con los militares estábamos mejor”, los más se presentarán equidistantes y harán alguna reflexión cercana a la teoría de los dos demonios, condenando la violencia política en abstracto, poniendo en el mismo sitio a víctimas y victimarios, otros acudirán a la Plaza en un acto contra las Madres y Abuelas aludiendo que la dictadura y el gobierno que encarceló a los dictadores son lo mismo.

    Las tres posiciones, distintas en lo formal, poseen el mismo contenido: la realización de un golpe de Estado que haga retornar el entramado de dominación que, durante dos siglos, imperó en Argentina y en el resto de la Patria Grande, exactamente lo mismo que ocurrió el 24 de marzo de 1976.

jueves, 12 de febrero de 2015

Silencio delator


Maximiliano Basilio Cladakis
Edgardo Pablo Bergna


Agora a diario y Venas del Sur Repudian el uso de la muerte del fiscal Alberto Misman 

   Por un sector de la corporación del poder judicial, para no perder sus privilegios. 

 Por Juan B. Yofre, ex jefe de la SIDE de Carlos Menem y Cecilia Pando, para "restaurar" la condición de los condenados por crímenes de lesa humanidad y los "valores" de derechas.

 Por los medios de comunicación hegemónicos, para seguir construyendo imago mundi conveniente a ellos mismos; como empresas meramente comerciales, donde la comunicación es una estrategia para sus propios negocios y los del sistema del cual dependen, abonan y forman parte.

 Por La American Task Force Argentina (fondos buitre) -Robert Shapiro, Paul Singer- para mantener la obscena concentración de riqueza, fuente de todo poder e injusticia.

 Y, por  la oposición política, a esta altura ¿política o sierva?, que  utiliza la muerte del fiscal paraseguir entrando por la puerta de servicio a la embajada de Estados Unidos. Y resonar al compás de las corporaciones arriba citadas, prometiéndoles (a las corporaciones) el prolijo recorte de los derechos que el Kirchnrerismo extendió y sería imposible para este escrito detallar por  vasto.
 Oposición que con menos dignidad, que quien aceptara la defensa del robo de recién nacidos, en la mas sangrienta dictadura; compara una democracia ratificada y legitimada por el voto popular, con sistemas autoritarios contra toda racionalidad. Racionalidad de la cual carecen y hacen gala en toda acción o discurso, otorgándoles triste notoriedad. Y responsable de no haber podido gobernar mas que un centro de estudiantes y elegir  estudios de televisión "amiga" en lugar del Congreso, para sumergirse en espectaculares debates.
Responsable de que  en doce años  no se produjo, en tanto oposición política, una alternativa digna por derechas al oficialismo. Siendo la desestabilización (golpe) su único recurso. 

 Nos oponemos a esta marcha del silencio porque entendemos que el silencio es un estado de inefabilidad intransferible y subjetivo, el silencio no "encubre el decir algo" y esta marcha calla, encubre una acción que se manifiesta a "viva voz" en sus "manifestantes" y en sus oponentes. Por ejemplo Pando, no Carlotto. Marijuan, Stornelli, no Zaffaroni o Arslanián.

 Pensamos pues, que el silencio no es saludable en democracia, en tanto que la voz del pueblo debe expresarse, y advertimos la confusión entre silencio y callarse, donde un "estado de callado"  es el que se acostumbra a imponer desde las jerarquías corporativas judicial-militar-religiosa-comercial los opresores a los oprimidos

viernes, 30 de enero de 2015

La muerte de un heroe


Edgardo Pablo Bergna
Maximiliano Basilio Cladakis


El 18 de enero murió Alberto Nisman. Si comenzamos por el final, el 29 de enero, veremos un sepelio en el Panteón de los Mártires del Cementerio Israelí de la Tablada. Alberto Nisman fue un héroe, un mártir y es reconocido como tal por la DAIA, la AMIA, el Gobierno Israelí y el Gobierno Estadounidense.

Cabe destacar, a su vez, que la DAIA, la AMIA, y los gobiernos de Israel y de Estados Unidos no representan a los pueblos, sean judíos o no. No representan, pues, a los pueblos en su condición de humanidad vulnerada por el 7,5% de la humanidad que posee el 92 % de la riqueza en el mundo.

Ese es el ámbito más general, más universal, si se quiere. Existe acción política, religiosa, social, intelectual, cultural, etc. dedicada a defender los intereses antes citados para mantener esta altísima concentración de riqueza y esta altísima concentración de poder.

Alberto Nisman, su homicidio o suicidio (inducido o no), el arma, quien se la entregó, su biografía, la de los dos, sólo es importante en tanto caso policial que, esperemos, se aclare por el bien de su memoria, de su familia y de nuestras instituciones. Sin embargo, más alláde biografías y de intrigas, está el poder, un poder económico que se extiende globalmente y cuyo afán de dominio es absoluto.

Alberto Nisman fue Fiscal de la Nación. Dirigía la Fiscalía General de Investigación al Atentado a la AMIA. En eso debemos concentrarnos. Diez años de su trabajo “¿algún resultado?”. La cercanía del juicio oral a los sospechados de encubrimiento: argentinos como Beraja y Menem, la denuncia que el Fiscal preparó, publicada en el CIJ, narrada con un estilo que, a los ojos de reconocidos juristas, no llegaría a ser “judicializable”, son laberintos, encrucijadas, relatos que parecen configurar una trama que excede la investigación judicial .

Deberíamos preguntarnos por la relación del fiscal con el gobierno de Estados Unidos a través de su Embajada, confirmada por Wikyleaks. Pues, Estados Unidos e Israel mantienen una hipótesis de conflicto con Irán basada en la posesión de armas nucleares por parte de este último. Israel y Estados Unidos quieren ser los únicos en poseerlas.

Apartarse de la “pista iraní” en el caso AMIA, abocarse a una “pista local” o a una “pista siria” quitaría presión internacional sobre el Gobierno de Irán. Y se necesita dicha presión para desarmar a un gobierno “terrorista”. Asociar a la Presidenta y al Ministro de Relaciones Exteriores argentinos con el terrorismo internacional, y en particular con el Gobierno Iraní, podría incidir en la dilación o contaminación del juicio oral próximo por encubrimiento, “pista local” o “pista siria” no es lo sugerido por el Gobierno de Estados Unidos.

En este sentido, además, vale aclarar que el mote de “terrorista” o de “amigo de terroristas” es una forma de estigmatizar a Estados autónomos, no subordinados a las potencias hegemónicas mundiales como Estados Unidos e Israel, Estados cuyos proyectos políticos se presentan subvirtiendo el orden de dominación del 7,5 % de la humanidad por sobre el resto de los hombres y mujeres que habitan el mundo.

Alberto Nisman murió ¿fue suicidio o asesinato? Lo cierto es que fue un mártir, un héroe, sus restos descansan en el panteón de los mártires y fueron velados por el Embajador de Estados Unidos. Las víctimas del atentado a la AMIA, no se encuentran en dicho panteón. Los restos de Nisman se hayan lejos de estas victimas. Casi tanto como su investigación.

viernes, 9 de enero de 2015

Sobre los hechos ocurridos el 7 de enero de 2015

Edgardo Pablo Bergna
Maximiliano Basilio Cladakis


   Desde Agora a Diario y Venas del Sur repudiamos enérgicamente el asesinato de doce personas acontencido en Francia días atrás. Nuestro repudio se extiende también, como lo venimos expresando desde el comienzo de nuestra actividad, a las acciones violatorias y vejatorias sobre los derechos de los grupos más vulnerables de Europa, entre los que se encuentra la comunidad  islámica. Todo asesinato tiene su contexto. Y el contexto en que se dio este asesinato es el de la estigmatización, demonización, intolerancia y persecución a dicha comunidad: desde las políticas xenófobas llevadas a cabo en el propio centro de Europa,a las Guerras preventivas y a los bombardeos sobre la Franja de Gaza. Repudiamos, también,  la forma en que, desde los medios de comunicación, este asesinato se presenta como un atentado a la libertad de prensa, lo que implica darle mayor entidad a dicha libertad que a la vida y dignidad de las personas. En tanto que la libertad es una mera palabra si no es coherente con su concepto que implica responsabilidad y compromiso.





jueves, 18 de diciembre de 2014

Roma no paga traidores


Maximiliano Basilio Cladakis

- Pasen muchachos - dijo el Director, sentado frente a su escritorio, relajado, con sus codos sobre los apoyabrazos de una silla giratoria. En un sillón ubicado a su derecha, el Vicedirector ojeaba un libro. Cuando vio a los dos hombres en la puerta de la gigantesca oficina, levantó por un segundo la vista y su saludo se redujo a un mero gesto con la cabeza.

Los dos hombres entraron. Vestían como lo que eran, oficinistas. Pantalones de jeans, camisas blancas, zapatos marrones. Tenían entre cuarenta y cuarenta y cinco años. Uno era calvo, regordete, no medía más de un metro setenta. El otro era delgado, apenas más alto, tenía cabello claro y lo llevaba corto. El calvo entró primero, el otro lo siguió, más tímido, más inseguro. Cuando estuvieron frente al escritorio, el Director les dijo, sonriendo:

- Siéntense, muchachos, pónganse cómodos ¿Qué quieren tomar?

- Un café estaría bien.

- Para mí también.

El Director apretó un botón. A los pocos segundos, entró una joven voluptuosa a la habitación.

- Sonia, trae dos cafés, un té… ¿vos querés algo?- le preguntó al Vicedirector. Este hizo un gesto negativo con la cabeza.

- Bueno, muchachos- dijo el Director- Imagino que saben porque los llamé.

Los dos oficinistas asintieron con la cabeza. El director volvió a sonreír. El Vicedirector seguía ojeando el libro.

- ¿Qué pasa con Carlos? ¿La gente como lo ve? Me enteré que varios firmaron. Me llama la atención … y, a decir verdad, me duele.

Los dos oficinistas volvieron a asentir con la cabeza. No el calvo, sino el otro, dijo con voz trémula:

- Yo no firme…

El Director giró la silla y detuvo su mirada en un cuadro de naturaleza muerta que colgaba a la izquierda de su escritorio.

- Ya lo sé, ninguno de ustedes dos firmó, los conozco, nunca harían algo así.

- No quieren a la empresa- pronunció el calvo, en un tono donde se entrecruzaba la obsecuencia y la indignación.

El Director se volvió hacia el calvo. Lo miró, fijo, a los ojos e inclinó levemente su cabeza hacia la derecha. El calvo se sintió regocijado. La mirada lo penetraba, se sentía al borde de un orgasmo. El otro agachó la cabeza.

- No quieren a la empresa- volvió a pronunciar el calvo, ahora con una convicción mayor- No se sienten parte de ella. Cada uno hace lo que quiere.

El Director sonrió. Entró la joven voluptuosa con una bandeja. Dejó los dos cafés y el té sobre el escritorio.

El Director revolvió con una pequeña cuchara la infusión.

- Pero no todos son así ¿no?

- No, todos no, pero hay muchos. No trabajan, faltan cuando quieren y se quejan. Carlos los compra, les hace promesas de que van a estar mejor cuando armen el gremio- dijo el calvo- Quiere dirigirlos, manipularlos, con eso les saca de todo. Incluso se rumorea que se está acostando con Claudia, la de Ventas.

- Lo sé- dijo el Director- Hay personas que son así. Es muy triste.

- Sí, claro – volvió a decir el calvo, levantando la voz, transpirado- Son personas egoístas, con las que no se puede construir nada, no tienen puesta ninguna camiseta, salvo la de ellos mismos. Cada cual busca lo suyo. La empresa nos da todo y ellos buscan más, siempre más.

El Director bebió un sorbo de té y asintió con la cabeza.

- ¿Y ustedes que piensan acerca de la posibilidad de que se arme un gremio acá?

- ¡Es una locura!- grito el calvo- Nosotros estamos más que bien. Ellos buscan un amo, y Carlos está dispuesto a serlo. Nosotros no queremos nada de eso, nosotros queremos a la Empresa. La Empresa es, para nosotros, una gran familia. Carlos busca poder, y por eso quiere generar una grieta. Yo hace siete años que trabajo acá, cada logro de la Empresa lo siento como propio. La Empresa cambió mi vida, a mi mujer la conocí acá, igual que mi compañero a la suya, también a mis amigos, a mis mejores amigos. Yo soy alguien, soy alguien por la Empresa. Mi vida y la vida de la Empresa son una sola y misma cosa.

El otro oficinista asintió, algo incómodo, en silencio.

El Director volvió a sonreír.

- Muy bien, muchachos. Yo ahora tengo una reunión. Les pido que presten atención a lo que pasa. La semana que viene nos volvemos a juntar. Tal vez podamos ir a cenar.

- ¡Claro!¡Sería un honor!- gritó, efusivo, el calvo.

Los dos empleados se levantaron de sus asientos, saludaron al Director y al Vicedirector y se fueron de la oficina. 

El Director volvió a detenerse sobre el cuadro de naturaleza muerta. Luego miró al Vicedirector.

- Mañana nos juntamos con Carlos y le ofrecemos un aumento. Que haga el gremio pero que no nos joda. A estos dos los tenemos dos meses más y los echamos. Sobre todo al pelado. Si nos meten en un quilombo con el gremio, nos van a hacer quedar mal con el resto de los empleados.

El Vicedirector balbuceo un “sí”, desinteresado, ausente, mientas seguía ojeando el libro.

viernes, 14 de noviembre de 2014

Sarmiento y la Soberanía Nacional



Edgardo Pablo Bergna

Maximiliano Basilio Cladakis

Hay quienes dicen que las casualidades no existen. Sin embargo, sea por causalidad, o sea por causalidad, es llamativo que, en las vísperas del Día de la Soberanía Nacional, los apologistas de Sarmiento hayan comenzado a lanzar gritos en el cielo por una supuesta falta de respeto cometida por el personaje Zamba hacia el autor del Facundo en un programa de dibujos animados transmitido por el canal estatal Pakapaka.

Es llamativo, porque entre la Soberanía Nacional y Sarmiento hay una relación intrínseca, ineludible. Hablar de Soberanía Nacional es hablar de Sarmiento y hablar de Sarmiento es hablar de Soberanía Nacional. Claro está que esta equivalencia se da por medio de la negación. Sarmiento es la negación de la Soberanía Nacional, así como la Soberanía Nacional es la negación de Sarmiento. 

Decir esto no es incurrir, como algunos podrían suponer, en una suerte de revisionismo histórico trasnochado. Por el contrario, es remitirnos a la historia y a la razón, es dejar el terreno de la mera abstracción e incursionar en lo concreto. Ni la Soberanía Nacional, celebrada en los próximos días es un mero valor vacío de contenido, ni Sarmiento es un sujeto al que se le puedan abstraer todas sus determinaciones históricas, para quedarnos únicamente con un “gran escritor” o con “alguien que pensó el país”. Por el contrario, lo importante es qué escribió y qué pensó (y nos limitamos al Sarmiento “intelectual”, puesto que también fue Presidente, lo que podría llevarnos a qué es lo que “hizo” como Primer Mandatario).

La Soberanía Nacional conmemorada el 20 de noviembre se refiere a un acontecimiento histórico concreto: el Combate de la Vuelta de Obligado, punto axial de la resistencia argentina al bloqueo e invasión anglo-franceses. La Argentina en gestación, la Argentina que apenas estaba haciéndose, la Argentina no sólo de Juan Manuel de Rosas, sino de los sectores populares, la Argentina, en términos sarmientinos, Americana, se había enfrentado a las dos potencias más grandes de la época. Fue una gesta heroica comparable al triunfo sobre los ingleses al principio del siglo XIX y a las primeras luchas independentistas contra la corona española. Era, como lo diría el propio San Martín al entregarle su sable a Rosas, una continuación de dichas luchas.

Sarmiento ocupó un rol muy importante en dicha gesta: ser uno de los que, desde el exterior, alentaba la invasión anglo-francesa a nuestra patria y que, incluso, exigía que dicha invasión sea más agresiva de lo que fue. Cabe aclarar que esto no surge de alguna carta secreta, ni de un documento perdido recién descubierto, sino que es explicitado por el propio Sarmiento en su obra más reconocida, es decir, Facundo. Sarmiento es, por lo tanto, la antítesis de la Soberanía Nacional.

Y para decir esto no hacen falta ni grandes exegesis ni intrincadas hermenéuticas. Sólo alcanza con leer el libro mencionado. Facundo es una obra clara, maciza, sin fisuras ni ambigüedades. Hay dos argentinas: la Argentina Americana que es la Argentina bárbara y la Argentina Europea que es la Argentina civilizada. Entre ambas argentinas no hay mediación posible. El poncho se enfrenta al frac y viceversa, sólo uno puede sobrevivir (los que hablan de la profundidad de Sarmiento, deben tener complicaciones en este punto y no ver en la importancia que el Sanjuanino le da al frac algo, mínimamente, un poco estúpido).

La Argentina Americana, bárbara, es la que sostiene su soberanía, en tanto que es la que hizo frente a los embates de las potencias europeas. Frente a esa Argentina, el propio Sarmiento declara explícitamente en el Facundo ser un traidor. “Traidor a la causa americana”, se reconoce a sí mismo. Por lo tanto, decir que Sarmiento es un traidor a la Patria, y también a América Latina, no es injuriarlo, sino tan sólo repetir lo que él mismo dice. La apuesta de Sarmiento es por una Argentina dependiente de las potencias, que le venda a estas sus materias primas y le compre sus manufacturas por los siglos de los siglos (esta expresión aparece en el texto en cuestión), que “libere” sus ríos al comercio exterior, que se subyugue a “la Europa” para, quizás, algún día poder aprender algo de ella.

Más allá de su calidad literaria (que, en última instancia, no es más que una cuestión subjetiva), el mérito, si es que puede ser denominado así, del Facundo es el de ser una de las obras mentoras de la ideología neocolonial en la Argentina. 

Desde esta perspectiva, Sarmiento y su obra triunfaron ya que los apotegmas presentados en el texto se han vuelto apotegmas del sentido común hegemónico. Cada una de las tesis del Facundo es repetida constantemente por quienes apuestan por una Argentina sometida a los poderes fácticos extranjeros y en donde la soberanía nacional no sea más que una palabra vacía, e, incluso, inexistente.