jueves, 1 de mayo de 2014

¿Quienes somos?

    Venas del Sur es una agrupación político-cultural cuyo ideario se inserta en la tradición de izquierda nacional-popular latinoamericana. Partiendo de la premisa marxiana acerca de la ineludible relación entre teoría y praxis como dos momentos de un mismo movimiento cuya finalidad es la transformación del mundo, comprendemos que el pensamiento, el discurso y la acción constituyen un todo unitario insecindible y necesario para la configuración de una realidad más justa, más equitativa, más libre e igualitaria. Nuestro compromiso es, pues,  para con los oprimidos, excluidos y explotados, nuestras actividades están orientadas hacia su emancipación. Y por ello mismo, y al sabernos constituidos por una trama histórica que nos interpela, adherimos, apoyamos y nos sentimos partícipes de los proyectos progresistas y populares que surcan hoy las venas de América Latina. El kirchnerismo, el chavismo, la experiencia plurinacional y libertaria encabezada por Evo Morales, la Revolución Cubana, son algunos de nuestros marcos histórico-políticos de referencia. Somos latinoamericanos, somos del Sur, es decir, somos aquel continente que, durante siglos ha sido explotado y vejado por las grandes potencias mundiales, destinando al hambre, la muerte y la ignominia a millones de seres humanos. Y que, desde comienzos del Siglo XXI, ha visto renacer  nuevas esperanzas y a enarbolar sus banderas más dignas. Así como sabemos que América Latina ha recomenzado un proceso de liberación y ampliación de derechos para con sus habitantes, sabemos también que la amenaza se cierne constantemente sobre nosotros. Una amenaza que tiene varios rostros (el imperio yanky y sus sicarios europeos, las clases dominantes de la región, los medios hegemónicos de comunicación, etc), pero cuyo objetivo es el mismo: derrocar a los proyectos progresistas y populares que se han vuelto gobierno, desarticular todo vestigio de que "otro mundo es posible" para volver a someternos a un regimen predatorio y hacer de la miseria el destino de millones. La tarea es, por lo tanto, doble: por un lado, consolidar y profundizar los caminos iniciados hace alrededor de una década; por otro enfrentar a ese poder omnívoro que se alza constantemente contra nosotros. 

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